En contextos tan heterogéneos, con multitud de actuaciones en los que la falta de una visión y un diseño coherente que ponga el acento en la calidad arquitectónica, es donde debemos analizar con especial detalle y cuidado cual es la percepción y la funcionalidad de los edificios, mejorando el paisaje y siendo críticos también con esa excesiva heterogeneidad que se percibe como desorden.
El hotel que os presentamos, que se encuentra en el interior de la provincia de Valencia, en la localidad de Cofrentes, responde a la necesidad de los promotores a dotarles de mayor disponibilidad hotelera adaptada a la nuevas necesidades de los usuarios actuales en un contexto geográfico de interior, donde la oferta es limitada en ese sentido. El edificio conformado por un volumen claro conformado de donde surgen potentes balcones a modo de bandejas rematadas con una barandilla de acero blanca mimetizada con el color de la fachada, que genera además un filtro solar que reduce la afección del soleamiento en la fachada posterior.
Para ello, hemos articulado el diseño de la fachada bajo una simplicidad clara en dos planos, marcado por el rigor de las líneas de los balcones que sobresalen del plano de fachada generando dos potentes voladizos que conforman los balcones de cada una de las habitaciones y la articulación compositiva de los huecos en un segundo plano, retranqueado
El diseño de la fachada nos recuerda la blancura de la arquitectura tradicional del mediterráneo y del edificio principal del complejo del Balneario, recordándonos los orígenes de los que parte. El blanco es un gran aliado ante el incremento de las temperaturas y la fuerte radiación solar existente en el interior de la provincia de Valencia en los meses estivales.
La potencia de los balcones que suponen un elemento esencial en la protección de las fachadas en un ámbito con una alto grado de soleamiento.
La barandilla se convierte en un elemento compositivo más, un elemento inmóvil pero que nos genera un movimiento constante conforme circulamos próximos al mismo, variando la percepción del edificio mediante ese movimiento, generando en ocasiones un elemento opaco plisado y en otras ocasiones como un elemento transparente que permite entrever el interior de las habitaciones desde la lejanía o desde la cercanía, convirtiéndose en un velo exterior protector. Esta transformación se produce con el observador en movimiento, la arquitectura se convierte en un elemento transformador y transformado con el cambio de percepción del usuario o visitante.
Por otro lado, la barandilla es otro elemento de control climático ya que por la geometría y diseño que posee ejerce de elemento de protección al plano posterior de las habitaciones, generando un control solar adicional al que genera los voladizos del edificio.
La carpintería contrasta de forma definida con el blanco de los elementos opacos, como si sirviera de transición entre lo transparente y el muro blanco opaco.
En el contexto en el que nos encontramos, vinculado a salud, el bienestar no hemos querido dejar pasar por alto las referencias a algunas de las arquitecturas de nuestros maestros. Esa curvatura de los balcones recortando las esquinas ha sido nuestro especial homenaje escandinavo en otras arquitecturas sanadoras.
La ubicación del propio edificio, con una pendiente pronunciada, lo que afianza su vuelo sobre todo lo existente en el complejo. Con especial complejidad por las características del subsuelo, donde podemos encontrarnos fluencias subterráneas de agua, aguas sulfurosas así como arcillas versicolores y expansivas.
La ubicación del propio edificio en una ladera con un fuerte desnivel, lo que obligó a un diseño que convirtiera esta dificultad añadida en una virtud final para al edificio, ganando en accesibilidad y en capacidad hotelera.
El edificio posee la calificación de eficiencia energética A, optando sobretodo por soluciones pasivas que mejoren las condiciones de habitabilidad y eficiencia energética. A estos sistemas pasivos hay añadir el empleo de sistemas de recuperación de calor centralizados, así como la centralización de la climatización mediante un sistema híbrido combinando aerotermia y generación de ACS.
Las instalaciones se encuentran integradas en la zona de semi-sótano del edificio lo que permite disponer de la cubierta del edificio para usos múltiples e incluso para explotación comercial teniendo en cuenta las inmejorables vistas. La ubicación de las instalaciones en plantas inferiores asimismo nos permite protegerlas ante las inclemencias meteorológicas, mejorar las condiciones acústicas de la maquinaria y garantizar un mejor mantenimiento de las mismas. En nuestros proyectos es una premisa fundamental integrar las instalaciones en el edificio de tal modo que no se generen pérdidas de espacios potencialmente explotables comercialmente.
Soluciones constructivas que aunaran la durabilidad con la sencillez asi como un rigor técnico en la resolución de las mismas que permitiera posteriormente un menor mantenimiento. No por ello, renunciamos al empleo de materiales tradicionales que mejoran la transpirabilidad y la reflexión solar como es el empleo de revestimientos de morteros de cal en las fachadas.
El contexto físico en el que se desarrollan las obras en un complejo con una elevada circulación de vehículos, que no se podían generar molestias a los residentes y usuarios limitando los horarios de trabajo así como las épocas del año en el que se desarrollaban los trabajos.
La complejidad de la estructura asi como las exigencias, derivadas de la propia orografía del terreno obligó al empleo de varias tipologías de forjado, dependiendo de la zona donde se encontrara y la dificultad que tuviera el vertido del hormigón bombeado en cada momento, circunstancia compleja en ámbitos con un alto tránsito de vehículos y peatones.